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sábado, diciembre 4, 2021

Escenario electoral 2021: un panorama general

Escenario electoral 2021: un panorama general

Hace unos meses que la política se desarrolla pensando en las elecciones. Ya oficializados los frentes, partidos y candidatos participantes, y a días de las PASO, el siguiente artículo pretende ser un repaso general del estado actual de las dos coaliciones más importantes, así como de las ventajas y dificultades que evidencian los principales competidores en los dos distritos más relevantes del país (PBA y CABA).

FRENTE DE TODOS

Desde el avance de la vacunación y el repunte de la economía hacia el “Olivos Gate” y las críticas a Cambiemos

La primera impresión era que la postergación de la fecha electoral favorecía al gobierno. Por la propia cronología de avance mundial en el programa de vacunación y por el accionar del gobierno en el tema, la cantidad de población vacunada con al menos 1 dosis se acercará a 30 millones para septiembre. El número representa un buen resultado para el gobierno si lo comparamos con la cantidad de habitantes del país y tenemos en cuenta que no todos están contemplados en el plan de vacunación inicial. Aunque no asegura la supervivencia en caso de contraer COVID, la aplicación de una dosis de cualquier vacuna tiene al menos el 60% de efectividad contra la mortalidad, según un estudio del Ministerio de Salud. Por último, el gobierno también alcanzó el anhelado acuerdo con el laboratorio Pfizer para la provisión de vacunas, con lo que dejó a la oposición sin otro de sus caballos de batalla. En el tema, las críticas hacia el oficialismo pasan ahora, con bastante asidero, por los siguientes interrogantes: ¿Por qué no se alcanzó un número mayor de inoculación antes? (lo mismo se le crítica con respecto al acuerdo con Pfizer), ¿Si el gobierno dice que a ningún paciente le faltó un respirador, a que se deben los más de 100.000 muertos?. 

A este escenario sanitario controvertido, pero favorable en fin para el gobierno, se le sumó cierto repunte en algunas áreas de la economía, con respecto al 2020 y también al 2019. Algunos indicadores que mejoraron con respecto a los años mencionados son la inversión, la actividad económica y el empleo industrial, según fuentes oficiales. Aunque por causa de la elevada inflación el efecto aún no repercutió plenamente en el salario real de los trabajadores de clase media y baja, se abre un horizonte de esperanza ante tanta incertidumbre. 

El “Olivos Gate” empaño el panorama para el oficialismo.

El panorama positivo para el oficialismo se vio severamente empañado por el escándalo llamado por los medios opositores “Olivos Gate”. En agosto, se filtró una foto del Presidente reunido en la residencia de Olivos con varias personas más, en ocasión del cumpleaños de su esposa Fabiola Yañez, el 14 de julio de 2020, cuando las reuniones en espacios cerrados estaban prohibidas. Una vez confirmado el hecho, primero algunos funcionarios y luego el propio Fernández reconocieron el error. A partir de allí, la oposición usa el caso como tema de campaña y parece ser que Fernández, a pesar de ensayar varias respuestas y justificaciones, no encuentra una salida satisfactoria al conflicto. 

Tenemos entonces un oficialismo que pensó promocionar el avance en el plan de vacunación y los números de un cierto repunte económico como ejes de su campaña. Pero se topó con dos obstáculos: 1) el repunte económico aún no se siente en el salario real de la masa trabajadora; 2) La filtración de la foto de la reunión prohibida de Fernández desmoralizo al gobierno y en particular al propio presidente cuya imágen negativa aumentó marcadamente (ver imágen abajo). Algunas consultoras que midieron la intención de voto del oficialismo en agosto, como es el caso de Berensztein y D´ Alessio, registraron un marcado descenso de este a partir del escándalo de Olivos. Otros informes, como el de Zuban Córdoba y Asoc., sostienen que durante el mes de agosto, sólo el 6% de las personas cambiaron de opinión con respecto a su voto. A pesar de las diferencias de los analistas, lo cierto es que ambos episodios -principalmente la reunión prohibida- pueden hacer perder al oficialismo votos claves en una elección tan reñida.

Sabiendo que sus ejes de campaña no tuvieron el efecto esperado, el oficialismo, ausente de otras propuestas, recurre en varias oportunidades a la comparación con los años de gobierno de Cambiemos, pensando en que esto le dará rédito. Al ver que el repunte de la economía no es el deseado, compara los índices con los del 2019. Cuando nota que el plan de inoculación no fue suficiente para evitar algunas muertes, recurre al “deteriorado sistema de salud” heredado por el macrismo. Por último, y sobre todo, después del escándalo de Olivos el gobierno apeló nuevamente a la contrastación con Macri y su gobierno: el presidente, por ejemplo, sostuvo que “al menos él no se reunió con jueces”, en referencia a la causa en la que se investigan supuestos encuentros de Macri con jueces federales mientras era presidente.

Medición de imagen digital segmentada por días a través de Twitter. Fuente: Lucas Vidal para IAPE.

PBA: Victoria Tolosa Paz, Gollán, Passo y Propato, una lista representativa de los sectores del Frente

El FDT, a diferencia de la oposición, logró unificarse y llevar una sola lista por cada distrito. De izquierda a derecha: Santoro, Tolosa Paz, Gollán y Marziotta.

Hasta último momento, y más allá de los rumores, la composición de las listas oficialistas en PBA y CABA era un interrogante. La mayoría de los analistas sostienen que fue un armado de Cristina, mientras que algunos piensan que en realidad las listas reflejan la debilidad de la vicepresidente ante Alberto, al encabezar en ambos distritos dos personas allegadas al Presidente. Más allá de esta discusión superficial, lo cierto es que ambas listas reflejan la distribución de poder dentro del Frente. Veamos.

En PBA, la primera candidata a diputada nacional es Victoria Tolosa Paz. Esposa de “Pepe” Albistur -amigo de Alberto-, supo escalar por méritos propios hasta ocupar la presidencia del Consejo Nacional de Políticas Sociales, organismo cuasi ministerial. Habilidosa en lo discursivo y físicamente bella, se le anotan como desventajas exabruptos verbales televisivos y algún resquemor con La Cámpora por no haberla apoyado en su aventura a Intendenta de La Plata. Por último, tiene también el respaldo de CFK, tal como lo reconoció en una entrevista con Romina Manguel, al ser interrogada por si había sido elegida por la vicepresidenta: “No tengas ninguna duda de que (de lo contrario) no podría encabezar esa lista”. En dicha conversación, Tolosa Paz dió quizás la definición más acertada de lo que significa encabezando el armado: “Represento la síntesis del Presidente, de Cristina, de Máximo, de Sergio Massa y del Gobernador”.

Es secundada por Gollán, ex ministro de salud de Kicillof, hombre de perfil relativamente bajo que puede ser evaluado de diversas formas en cuánto a su gestión en pandemia, pero lo cierto es que representa el poder de Kicillof en el armado. Marcela Passo, desconocida funcionaria hasta el momento, deja su función en el Ministerio de Transporte para asegurar a Massa su representación en la lista. Sergio Palazzo, gremialista bancario, le sigue a Passo. El cuarto lugar es ocupado por Agustina Propato, esposa de uno de los funcionarios más relevantes del oficialismo: Sergio Berni. 

Santoro, Marzziota y Heller, las opciones en CABA

Al frente de la lista de CABA se colocó Leandro Santoro. La situación de Santoro es similar a la de Tolosa Paz: muy allegado a Alberto, pero también reconocido por CFK. Asesor presidencial, es de los pocos funcionarios que sale en defensa del gobierno ante cada situación. Una especie de vocero defensor del gobierno que se presenta hasta en programas televisivos opositores y se desenvuelve con destreza intelectual. Las críticas hacia él recaen sobre su versatilidad ideológica, pues se autopercibe tanto radical como peronista. Lo secunda Gisela Marziotta, la reconocida periodista que incursiona en política desde 2017 cuando quedó fuera de Diputados pero, por generación de vacante, luego asumió el puesto para representar al Frente De Todos (FDT) y, en 2019, acompañó a Lammens en las elecciones ejecutivas de CABA que se impuso Larreta. Tercero en la lista figura Carlos Heller, uno de los economistas del FDT más cercano al marxismo, quien supo ser clave en algunos proyectos gubernamentales como el Aporte Extraordinario. 

En el FDT todos cobran. Tolosa Paz y Santoro tienen el visto bueno de Alberto y CFK, condición indispensable para encabezar una lista. Gollán encarna la idea del gobierno de presentar a la gestión de la pandemia -específicamente a la vacunación- como el gran logro de estos años y además es cercano a Kicillof y CFK. Massa asegura el ingresó de Marcela Passo. Berni, el gran ausente de esta contienda, coloca a su cónyuge. Marziotta y Heller, por su parte, cobran favoreces hechos con anterioridad. La composición de las listas sigue este parámetro hasta sus últimos precandidatos. Pero no conviene aquí explayarse en la especificidad de cada uno de ellos, sino más bien pasar a relatar la situación de la principal oposición y reflejar cómo también allí se han formado listas de acuerdo a las distintas reservas de poder existentes.

JUNTOS

Ausencia de ideas claras, oposiciones a la gestión de la pandemia y críticas al sistema político

Si partimos del sentimiento generalizado de que aún el gobierno del FDT deja que desear en cuanto a accionar y propuestas, lo idéntico hay que decir de la oposición mayoritaria. En lo que va del período de gobierno, y más aún notorio con el estallido de la pandemia, lo que hoy se llama “Juntos” no supo convertirse en una alternativa de gobierno con ideas claras para solucionar los profundos problemas que acechan al país, sino más bien actuó por antagonismo a lo realizado por el gobierno. 

Por un lado, los críticos de la oposición basaron sus argumentos en la gestión oficialista de la pandemia. Primeramente, alzaron la voz para quejarse ante la parcial ausencia de vacunas. Con el correr de los meses -por lo dicho arriba-,  el gobierno avanzó sustancialmente en el plan de vacunación, por lo que centraron su crítica en la falta de un acuerdo con Pfizer. Cuando finalmente el oficialismo logró un arreglo con la empresa estadounidense de vacunas y parecía que a la oposición se le agotaba la apelación al mal manejo de la inoculación, se conoció a la par la reunión prohibida en Olivos, la cual dio lugar a una cataratas de razonables críticas.


Bullrich, en ocasión de la aprobación del proyecto de Solidaridad Social y Reactivación Productiva en la emergencia pública, advierte al gobierno que “la autocracia es el camino al Chavismo”.

Por otro lado, los sectores más ideológicamente radicalizados critican, con bastante desacierto conceptual, el sistema político actual. Patricia Bullrich diciendo que “vamos hacia Venezuela” y Macri llamando al gobierno “autocracia”. Pueden redituar como elementos de campaña, pero vale la pena aclarar que ambas apelaciones son falsas. Ni política ni económicamente estamos cerca de compararnos con el régimen de Maduro. Aunque haya sectores gubernamentales que quizás quieran emularlo, los índices económicos aún no son tan catastróficos como los de Venezuela. Asimismo, en nuestros poder ciertos factores como los medios de comunicación, el Congreso o la Justicia, aún poseen mucho poder y autonomía, lo que les permitiría resistir una eventual avanzada del Ejecutivo tal como ocurrió en aquel país. Llamar al gobierno “autocracia”, por su parte, es aún más desacertado. Nuestro régimen, con todos sus defectos, sigue siendo claramente una democracia y, si fuera una dictadura, seguramente no encarnaría en una sola persona y mucho menos en un Zar, por lo que no sería justo referirse a ella con el término aludido.

La principal oposición, entonces, no tiene grandes ideas de campaña, sino que ésta se reduce a críticas hacia el oficialismo, principalmente en dos cuestiones: 1) el accionar con respecto a la pandemia y la vacunación y, 2) el debilitamiento del sistema político. En lo que respecta a la primera las acusaciones tienen cierto grado de racionalidad mientras que, en cuanto a la segunda, son más bien apelativos a los que se recurre para generar golpes de efecto en la sociedad pero que no tienen asidero práctico ni teórico. Hablar de ideas significa también hablar de economía, ítem en el que el actual gobierno presenta varias falencias, pero JUNTOS sabe que en su experiencia de gobierno el tema fue de los más criticados y debemos buscar allí su silencio al respecto. 

Interna PRO y envalentonamiento radical 

Con el tiempo se fueron delineando dos líneas de acción dentro de PRO: los “halcones” encabezados por Macri y Bullrich y las “palomas” representadas por Larreta y Vidal.

Para entender bien el armado de las listas de JUNTOS, es necesario primero relatar la interna que se dio dentro del partido predominante y, por otra parte, el accionar simultáneo de la UCR. La interna PRO fue motivada por diferencias en el desenvolvimiento de los distintos políticos, diferencias que han dado lugar a la división que ha sido catalogada con diversos títulos tales como “moderados” y “radicalizados” o “halcones” y “palomas”. En un principio, se trató de Larreta trabajando en conjunto con el Presidente de la Nación para atenuar los efectos nocivos del COVID, mientras otras personalidades del espacio, cuyo emblema fue Patricia Bullrich, se oponían a las medidas gubernamentales y hasta incitaron movilizaciones callejeras, lo que contrariaba las restricciones del gobierno. Luego reapareció Macri, para volcarse hacia la radicalización discursiva en consonancia con Bullrich, y Vidal con su habitual accionar moderado coincidente con el de Larreta. Así, se fueron delineando dos líneas de acción dentro de PRO, con sus respectivos seguidores.

Mientras tanto, el radicalismo preparaba la sorpresa. No por un repentino enamoramiento de la sociedad por su partido, ni tampoco por poseer elementos de poder con los cuales presionar. El envalentonamiento del radicalismo se debe pura y exclusivamente a la decisión del prestigioso médico Facundo Manes de competir. Encontrada una figura propia, lo que era una falencia del partido desde hace años, el aparato personal y territorial de la UCR se puso en marcha. 

Ahora veamos, como lo hicimos antes con el FDT, cómo finalmente quedaron conformadas las listas. Aquí también puede verse un reparto entre los distintos sectores de poder de la oposición, pero a diferencia del oficialismo el armado opositor no logró unificarse en una sola lista. El peronismo es, para esto, más astuto. Y la UCR, esta vez, no estuvo dispuesta a ser un sector relegado de un armado principalmente PRO. 

Arreglo electoral del PRO y secesión radical: la tendencia en ambos distritos

Basada en los sentimientos de un gran sector de la sociedad, la impresión analítica era que en la composición electoral participarían importantes miembros de la línea más radicalizada del PRO. Contrariamente a lo esperado, se llegó a un acuerdo entre ambas líneas para un armado en el cual predominan las personalidades moderadas y lo dicho se cristalizó cuando Bullrich anunció que no sería candidata, dejando el espacio libre para que Vidal, reacia a participar en PBA, encabece una lista en CABA. 

Analizada tanto positiva como negativamente por su gobernación, Vidal vuelve a su ciudad de origen confiada en que allí hará una mejor elección. Las críticas por dejar la provincia es la principal desventaja que posee. No obstante, quienes están en capacidad de votarla son los ciudadanos de la capital y no los bonaerenses que se pueden sentir defraudados por su gobernación y posterior abandono. La moderación al actuar y al hablar siguen siendo su principal espada. Vidal es secundada por Tetaz, economista televisivo que se referencia con la UCR y con Losteau. Tercera, Paula Oliveto, diputada de la Coalición Cívica (CC) conocida por sus denuncias al kirchnerismo. En el cuarto lugar aparece un “halcón”, Fernando Iglesias, ubicado por Macri y Bullrich, quién ya trajo problemas al sector por declaraciones machistas e infundadas con respecto a Florencia Peña.

Encabezando la lista PRO en PBA aparece Santilli, quién evidencia una situación idéntica a Vidal: proviene de capital y es funcionario, por lo que podría ser eventualmente criticado por los porteños, pero quienes lo votan son los bonaerenses. La diferencia entre ambos reside en que Vidal es originalmente porteña mientras que Santilli no es bonaerense, por lo que su desembarco en la provincia puede ser evaluado como una invasión y no como un retorno. Secundado por Ocaña, de Confianza Pública, política que ha sido candidata por varios partidos y que se distingue, como Oliveto, por denunciar. Tercero se ubica López, en representación de la CC. También aquí Macri coloca a su gente: séptimo Lombardi, noveno Finocchiaro. 

El armado PRO se enfrenta, en ambas jurisdicciones, al desafío que le impone la UCR. Aunque dentro de la misma coalición, el radicalismo encabezado por Manes no estuvo dispuesto a secundar y Larreta tampoco a dejarlo liderar. En consecuencia, en CABA, inventó dos listas laderas a la de Vidal, una a la derecha y otra a la izquierda. La primera representada por López Murphy, interesante liberal con pasado en la gestión y, la segunda, encabezada por Rubinstein, ex Ministro de Salud en el gobierno de Macri. En PBA, por su parte, encabeza la esperanza representada por Manes. Carismático, prestigioso y nuevo sin pasado político, el médico de Salto exhibe un perfil difícil de criticar. Alguna historia pasada de su profesión indica que declara insana -cuando no lo era- a una reconocida artista, para que sus hijas se hagan de la herencia. Con su lanzamiento generó un entusiasmo que al día de hoy pareciera no concretarse. Es un buen cuadro que debe pulir su perfil político. Lo secunda, sorpresivamente, Danya Tavela, docente universitaria que se ganó el puesto gracias a Lousteau. Tercero, Emilio Monzó, el gran armador de espacios, reconocido conciliador que se retiró de la presidencia de Diputados aplaudido por todos los miembros de la Cámara. Cuarta se ubica Stolbizer, quien retorna a sus orígenes radicales. Baluarte de la moralidad, Margarita sueña con aspirar también a gobernar, aunque sea, una banca. 

La decisión de competir del Médico Manes presenta un desafío al PRO. Fuente: NoticiasyPolítica.

La sospechosa retirada de Bullrich motivó el predominio de los moderados y la operación cruzada: Vidal retornó a CABA y Santilli desembarcó en PBA. Luego, el armado de listas reflejó los sectores de poder de la coalición, aunque sin lograr una lista unificada en ninguno de los distritos. Dentro de las boletas PRO, Vidal y Santilli evidencian el poder de Larreta. Luego, la composición se reparte entre la CC y los “halcones” de Bullrich y Macri, con la excepción de Tetaz como hombre de Lousteau. La UCR, por su parte, conformó un contundente espacio de izquierda en provincia impulsado por el liderazgo de Manes, mientras que logró un ambivalente juego en CABA donde la lista de derecha encabezada por Murphy tiene un peso mayor. 

Un panorama general

Como se dijo, el oficialismo apostó a hacer del repunte económico y de la ejecución del plan de vacunación los ejes de su campaña. Esto pudo notarse con claridad en la entrevista que el Presidente brindó a Infobae hace unos días. No obstante, ambos recursos perdieron su efectividad, el primero por no repercutir sustancialmente en el consumo popular, el segundo empañado por el escándalo que desató la reunión prohibida en Olivos. Ante esto, el gobierno recurre a profundizar sus críticas hacia el período de gobierno de Cambiemos.

Sin embargo, la infectividad de los ejes no parece haber influido en la composición de las listas electorales. De hecho, y por ejemplo, el segundo precandidato por PBA es Gollán, ex ministro de salud de Kicillof. El oficialismo mantuvo la unión y el reparto de acuerdo a los sectores de poder era un hecho inexorable, intrínseco a la propia composición del FDT.

En JUNTOS, por su parte, vemos que no se esbozaron ideas superadoras sino más bien críticas. Primordialmente, a la gestión oficialista de la pandemia, haciendo hincapié en la inoculación y luego en el escándalo de Olivos. Secundariamente, desde los sectores más radicalizados se elaboraron también juicios negativos hacia el sistema político, con relativo nivel de desacierto técnico y buscando llamar la atención antes que describir certeramente falencias.

Asimismo, se fue desatando una interna dentro de PRO, que fue catalogada como una disputa entre “palomas” y “halcones” en referencia a los sectores moderados y los radicalizados, respectivamente. Finalmente, y para asombro de muchos, las “palomas” terminaron predominando en la composición de las listas. El renunciamiento -sospechoso- de Bullrich dio lugar a la operación cruzada de Santilli y Vidal. El resto de las listas PRO se conformó también de acuerdo a los sectores de poder de JUNTOS, pero con la mayoría de la UCR por fuera. En principio, el partido del centenario presenta un desafío en ambos distritos y sueña con prefigurar como futuro presidenciable al médico Manes, en perfecto entendimiento (por ahora) con Losteau.

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